Los rayos de sol penetran la mañana mientras los niños atrapados tras las rejas disfrutan juegos anodinos.
Todo es ternura y felicidad hasta que una luz intensamente brillante todo lo cambia.
Es el fin,es el apocalipsis. Hacía tiempo que jugábamos a esto y el momento llegó. Llegó el momento del sufrimiento pues tan sólo era cuestión de tiempo. Pero no sufras mi amor,simplemente recuerda el reflejo del sol en el mar al amanecer y no olvides que un día fui tuyo,al menos por un momento y que aunque nadie pertenece a nadie yo siento morir cada minuto por ti. Tan sólo te pido que si por un instante el mismo
sentimiento te alcanza atravieses la puerta de mi corazón y nos fundamos como hierro incandescente.
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